Mi amiga Cloe y yo habíamos salido a dar una vuelta pero sin darnos cuenta nos fuimos demasiado lejos y no sabíamos volver a casa. De repente oímos un ruido. Las dos intuimos lo que podía ser y echamos a correr. Y no nos equivocábamos pues detrás de nosotras corría alguien.
Corríamos desesperadas sin saber a dónde ir para escondernos. Nos seguía muy de cerca y según se iba acercando pude distinguir que era un hombre. Cloe decía que ya no podía más, pero yo la cogí de la mano y tiré de ella. Corrimos unos metros y sus piernas le fallaron, se calló y yo con ella. Intenté levantarla pero no podía. El hombre cada vez estaba más cerca. Entonces alguien me agarro por detrás tirando de mí y diciendo que la dejara y que echara a correr. Yo me resistí pero me cogió la mano y me obligó a correr.
Corría con aquella persona a mi lado, gritando el nombre de Cloe y viendo como el hombre llegaba hasta ella. En ese momento perdí el sentido por el cansancio.
Al día siguiente me desperté como si no hubiera pasado nada. Me puse a desayunar y encendí la televisión. Estaba viendo las noticias y en una de ellas, apareció un titular que decía: “NIÑA MUERTA, ENCONTRADA EN LA CALLE 17”.
¡Entonces, no había sido un sueño! Me fui corriendo a mi habitación y me puse a llorar y a maldecir a la persona que me apartó de Cloe en aquel momento y sin parar de repetirme que no me perdonaría nunca haberla dejado sola.
Y ¿Quién sería la persona que me salvó esa noche?